Adolescentes repiten la violencia sexual padecida

Adolescentes repiten la violencia sexual padecida

En los Juzgados hay 135 menores de edad denunciados de violación. Las agresiones vividas y la falta de educación causan estos hechos.

Antecedentes

Ecuador sigue las reglas de Beijing respecto a los adolescentes infractores.
La Constitución aprobada en 2008 establece una justicia especializada para niños, niñas y adolescentes.

El artículo 175 señala, además, que esta justicia se dividirá en cuanto a competencia en protección de derechos y en responsabilidad de adolescentes infractores.

En una ocasión María, madre de Álex (7), notó que su hijo presentaba moretones en sus muslos y tras preguntarle el porqué, él le echó la culpa a su hermano menor (4); la mamá le creyó. Pero cuando el chico presentó más golpes, la madre tuvo que amenazarlo para que hable: “si no me dices qué te pasó, te golpeo”. La advertencia funcionó y Álex confesó: su primo de 15 años lo había violado.

El caso de Álex es uno de los 135 de violencia sexual cometidos por adolescentes a otros menores de edad, registrados en las estadísticas de los Juzgados de la Niñez y Adolescencia de Quito y Guayaquil.

Pese a que las infracciones más frecuentes son tenencia de armas, de drogas y contravenciones como escándalo en la vía pública, la violencia sexual es una realidad social que no hay que desestimar, sostiene Anabella Arévalo, del Centro Ecuatoriano para la Promoción y Acción de la Mujer (Cepam).

Y con ella concuerda Enrique Jácome, jefe provincial de la Dirección Nacional de Policía Especializada en Niñez y Adolescencia (Dinapen), quien asegura que esas cifras no dan cuenta de la magnitud del problema, ya que muchas violaciones no son denunciadas.

“Esto debido a que los infractores son familiares de la víctimas o muy cercanos a ellas, tal como ocurre en los demás casos de violencia sexual”.

Arévalo lo ratifica y comenta que los casos que ha tratado son de adolescentes primos, tíos y sobrinos entre los que no hay mucha diferencia de edad.

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Otro argumento que la jueza ha encontrado entre los adolescentes infractores, es que ellos primero fueron víctimas de violencia sexual. “Y al apropiarse de otro cuerpo creen que encontrarán la manera de superar el trauma que sufren y el sentimiento de culpa por lo que les han hecho”.

Ese sentimiento de culpa de las víctimas incide también en que no lo denuncien, agrega la jueza.

Álex, por ejemplo, al ser cuestionado sobre su silencio, reconoció que quiere a su primo y temía que le pase algo.

Ante estos hechos, la educación sexual y la construcción de espacios donde se socialicen las inquietudes de los menores de edad se vuelven absolutamente necesarios, opina María Eugenia Fóster, del área de adolescentes del Cepam. Según ella, “en los colegios y en las familias los adolescentes no hablan de esos temas y por eso se vuelve más complejo prevenir la violencia sexual”.

Según Arévalo del Cepam, en cuyo centro atienden entre 3 y 4 casos de estos mensualmente, a este problema se suma el que los casos conocidos evidencien la falta de orientación previa sobre la sexualidad.

Así indica, por ejemplo, que se han dado experiencias en familias de bajos ingresos, lo cual -aclara- no significa que no ocurra en los otros estratos, donde en muchos hogares todos los miembros duermen en un solo espacio, por lo que en algún momento las parejas de adultos mantienen relaciones sexuales. “Lo cual es asumido por los adolescentes como un comportamiento normal y luego tratarán de imitarlo”.

Según el Código de la Niñez y Adolescencia (reglamento que dicta los derechos y obligaciones de los menores de edad), la pena de un adolescente infractor es de cuatro años máximo. Tiempo que pudiera ser menos, dependiendo de su comportamiento. Además, se señala que “estarán sujetos a medidas socio-educativas por su responsabilidad”. A la par, sus expedientes deberán ser quemados porque tienen derecho a que no se hagan públicos sus antecedentes policiales o judiciales.

Sin embargo, para las especialistas del Cepam, estas leyes deberían revisarse, puesto que  no son completamente claras cuando se trata de adolescentes que violentan sexualmente a otros o a niños y niñas. Para ellas, “las sanciones son blandas, considerando que su acto está tipificado como un  delito”, dice Arévalo.

Datos
Código de la Niñez y la Adolescencia

  • Art. 305.- Inimputabilidad de los adolescentes.- Los adolescentes son penalmente inimputables y, por tanto, no serán juzgados por jueces penales ordinarios ni se les aplicarán las sanciones previstas en las leyes penales.
  • Art. 306.- Responsabilidad de los adolescentes.- Los adolescentes que cometan infracciones tipificadas en la ley penal estarán sujetos a medidas socio-educativas por su responsabilidad de acuerdo con los preceptos del presente Código.
  • Art. 308.- Principio de legalidad.- Los adolescentes únicamente podrán ser juzgados por actos considerados como delitos por la ley penal con anterioridad al hecho que se le atribuye y de acuerdo al procedimiento establecido en este Código.
  • Art. 309.- Objetivos de la determinación de la responsabilidad.- El proceso de juzgamiento, además de establecer el grado de participación del adolescente en el hecho del que se le acusa, tiene por finalidad investigar las circunstancias del hecho, la personalidad del adolescente y su conducta y el medio familiar y social en el que se desenvuelve, de manera que el juez pueda, de acuerdo a las reglas establecidas en este Código, aplicar la medida socio-educativa más adecuada para fortalecer el respeto del adolescente por los derechos humanos y las libertades fundamentales de terceros, promover la reintegración del adolescente y que este asuma una función constructiva en la sociedad.