Ana León: Soy CEPAM-Guayaquil

Ana León: Soy CEPAM-Guayaquil

“He trabajado en el CEPAM-Guayaquil casi 4 años, siento que mi proceso de aprendizaje dentro de la Organización es continuo. Trabajar casos de  violencia y sobre todo violencia sexual con adolescentes y  niñas es un tema muy difícil, pero estoy convencida que es en ésta área donde me quiero desarrollar y especializar en  mi carrera”.

Nombre: Ana León Molina
Edad: 48 años
Hijas: Alexandra (24 años), Vanessa (22 años) y Adriana (17 años)
Casada con: Jorge Arauz Ortega
Profesión: Psicóloga
Área de Servicio y Atención Integral

Los procesos mentales, cambios y modificación de conductas son parte del trabajo diario de una Psicóloga; Ana León es  una compañera, una mujer que no solo  desarrolla su carrera profesional  con las usuarias día a día en el Servicio de Atención Integral  del  CEPAM-G, sino que, también vive este proceso  en su espacio más íntimo, su familia.

“Cuando entré a trabajar aquí escuchaba mucho la  frase que el CEPAM-G te cambia, te hace ver las cosas distintas; así fue.  He cambiado desde mis propias concepciones  de vida.   La relación con mi esposo y mis hijas;  ahora veo  con una óptica diferente. Fue muy importante, también, que  mi familia  entendiera  lo que me estaba pasando”.

Hablar con  “Anita”, como todas y todos la llamamos,  es notar a una mujer segura, confiada y convencida   de lo que hace, es de aquellas personas que transmiten  pasión y disfrutan su trabajo.  Tratando de conocer cómo fue su ingreso al CEPAM-Guayaquil, nos comentó que ella tenía una vida laboral gitana, por cuestiones familiares y de trabajo  se había mudado tres veces de provincia.  Su último trabajo fue en  Quito en un Sub-centro de salud donde realizaba  consultas a las usuarias. Estando allí empezó a notar que los casos de  violencia intrafamiliar y violencia sexual la tocaban mucho más como profesional y  como mujer.

Queriendo saber qué casos o qué caso la impactó más a su llegada al CEPAM-G noté  como su sensibilidad seguía atada a esa historia.  Lo único que pudo decirme fue:” esa experiencia me enseñó a mirarme por dentro”.  En la actualidad, después de 4 años de trabajar en el CEPAM-G La Psicóloga Ana león dice con toda comodidad que encontró  su casa, su lugar favorito-como ella lo llama-” Cuando empecé aquí fui acogida de buena  forma, me integré poco a poco y me gusto mucho la dinámica que había y sigue existiendo entre las compañeras”.

En el plano profesional, Ana león considera que a medida que va adquiriendo más experiencia por medio de las consultas con las usuarias ha conseguido notar situaciones de riesgos o de violencia que no notaba antes y qué tratar de hacer notar esas situaciones en ellas a veces es muy difícil.  “Intento transmitirles a las mujeres, jóvenes o adolescentes que salir el circulo de la violencia en el que viven o en el que trabajan  no es cuestión de dos o tres citas, todo es un proceso y lleva su tiempo. Me encantaría implementar una terapia grupal, la demanda es alta dentro de las usuarias.  Estoy notando que los grupos de apoyo-dependiendo el tema- ayudan de una forma distinta y trabajan en su propio desarrollo en grupo”

“Creo que uno viene aquí y a medida que se va incorporando también va cambiando tú mentalidad, incluso después de estar  varios años aquí continuamos bajando más ideas,  más concepciones que hacen nunca se termine el proceso de aprendizaje.  La violencia cruza por muchas áreas de la vida y debemos de estar preparadas para ayudar a erradicarla, por lo menos de nuestras vidas, de las vidas que cruzan por aquí”.

“A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar, pero el mar sería menos si le faltara esa gota” creo que esta frase recoge el trabajo de mujeres y hombres  qué como Anita trabajan contribuyendo al cambio de mentalidad que es donde radica la fuerza movilizadora de toda sociedad.  El mundo es de las mujeres que se transforman y cambian vidas.